Denuncian grave daño ecológico en el Cerro de Datejé, Acambay
La biodiversidad y el equilibrio ambiental del norte del Estado de México se encuentran bajo amenaza. Un grupo de ciudadanos organizados ha lanzado una enérgica denuncia pública por lo que califican como un ecocidio en el Cerro de Datejé, un espacio natural emblemático que funge como pulmón y reserva hídrica para la región de Acambay.
El impacto de la tala indiscriminada
De acuerdo con el manifiesto emitido por los «Ciudadanos en defensa del Cerro de Datejé», un particular ha iniciado trabajos de tala y remoción de vegetación de manera injustificada. Esta actividad no solo atenta contra el paisaje boscoso, sino que pone en riesgo directo a la fauna local y, de manera crítica, a los mantos acuíferos que abastecen a las comunidades aledañas.
La comunidad señala que el Cerro de Datejé ha sido, por generaciones, el guardián del equilibrio ecológico y parte fundamental de su identidad. Por ello, consideran inaceptable que se priorice un interés particular sobre el derecho colectivo a un medio ambiente sano.
Sustento legal: El Artículo 27 Constitucional
La denuncia no solo es una protesta social, sino que se fundamenta en la legislación mexicana. Los defensores ambientales subrayan que, según el Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la propiedad privada está subordinada al interés público cuando se trata de la conservación de los recursos naturales.
El Estado tiene la facultad y la obligación de imponer modalidades a la propiedad para garantizar el equilibrio ecológico. En este sentido, los ciudadanos argumentan que ninguna posesión de tierra justifica la destrucción irreversible de un ecosistema que pertenece, en esencia, a la Nación.
Exigencias de la comunidad a las autoridades
Ante la gravedad de los hechos, los habitantes han establecido una hoja de ruta con cuatro puntos innegociables para frenar el ecocidio en el Cerro de Datejé:
- Suspensión inmediata: Cese total de cualquier actividad de tala o movimiento de tierras en la zona afectada.
- Investigación profunda: Identificar y sancionar a los responsables materiales e intelectuales, así como investigar posibles omisiones por parte de autoridades que permitieron el acceso.
- Restauración ecológica: Implementar un plan integral para reparar el daño ambiental causado.
- Protección permanente: Blindar legalmente al cerro como patrimonio natural de la comunidad para evitar futuros intentos de explotación.
Un llamado a la conciencia colectiva
Finalmente, el colectivo advierte que la defensa de este espacio no es un acto de rebeldía, sino un deber moral. Bajo el lema «la tierra no nos pertenece, la tenemos prestada de nuestros hijos», instan a la sociedad en general y a las autoridades ambientales a actuar antes de que el daño sea irreparable. El Cerro de Datejé representa la memoria y el futuro hídrico de Acambay, y su protección es hoy una emergencia regional.

